Si alguna vez vas a Chile, no dejes de ir a visitar la casa del poeta Pablo Neruda ubicada en la localidad de Isla Negra, en pleno corazón del litoral central de Chile. El lugar adquirió ese nombre después que el poeta bautizara así a su casa por estar ubicada a orillas de la playa, sobre unas grandes rocas negras.
Llegar hasta ahí es bastante fácil, queda a unos 130 kms de la capital, Santiago y tienes dos alternativas de rutas, la ruta a San Antonio y la ruta 68, ambas son por autopistas y la señalización es muy buena, aparte de poder tomar algún ómnibus que salen desde el Terminal de Buses de Santiago.
Antes de ir, es bueno hacer una reserva para la visita, ya que en temporadas altas puedes tener la mala suerte de encontrar todo agotado. Por lo general son los meses de diciembre a marzo.
Viajar a la costa central de Chile, es un paseo que puedes realizar en un día y conocer varios lugares típicos y pintorescos, como Pomaire, Cartagena o el Puerto de San Antonio.
La casa de Pablo Neruda tiene una ubicación privilegiada frente al mar y si te gusta la poesía, te darás cuenta que es un lugar en donde todo ahí es un Poema…
La casa originalmente era de piedra y a medida que fue pasando el tiempo fue creciendo como las personas o los árboles, como decía el poeta.
La entrada a la casa tiene un camino lleno de conchas que te dan masajes a los pies, junto a un timón de barco y un farol del puerto, el living que con el tiempo se amplió, respeto una gran roca que había en el lugar y hoy es parte de la decoración junto a cactus y flores, además de un gran ventanal con vista al Océano Pacífico.
Hoy es conservada y mantenida por la Fundación Pablo Neruda y en ella se pueden encontrar una serie de colecciones de objetos curiosos, la mayoría asociados al mar, como caracolas, mascarones de proa, pinturas, barcos dentro de botellas, réplicas de veleros, botellas de todo tipo, pequeñas esculturas que fue recogiendo por sus viajes al rededor del mundo.
El rincón favorito del poeta es la sala llamada Covacha. Neruda para los inviernos pedía que colocasen planchas de zinc en el techo para poder escuchar el ruido de la lluvia más fuerte, algo que le hacía recordar su infancia en el sur chileno. También está la sala llamada Caballo, construida especialmente para albergar la escultura de un caballo a escala natural.
Pablo Neruda nunca se consideró un coleccionista. Él decía que era un “cosista”, porque sólo le gustaba juntar cosas. Una de sus colecciones favoritas era la de mascarones de barco que traía principalmente de sus visitas a los desarmes de barcos en el puerto de San Antonio. El preferido de estos mascarones era la María Celeste, hecho en madera de lustroso color café. El poeta decía que era milagrosa porque lloraba (aun cuando le explicaban que por los ojos de vidrio la humedad de la madera se condensaba con el calor de la chimenea). Su rostro es de una dulce e imperiosa. Éste mascarón se encuentra en el living suspendida de la baranda del segundo piso. Frente a ella se encuentra La Medusa, enorme mascarón de madera pintada que con los años se ha ido destiñendo los años. La Guillermina es el último mascarón de la casa. Neruda al verla recuerda un amor de su juventud y le dedica el poema “Donde está la Guillermina”.
También posee una de sus más grandes colecciones de caracoles. Cuando cumplió 50 años en 1954 regaló su primera colección a la Universidad de Chile en donde había estudiado pedagogía en francés, junto con su colección de libros de 5000 ejemplares. Producto de ésta relación con la Universidad de Chile nace la Fundación Neruda. En la última sala (la que no formaba parte originalmente de la casa, sino que la Fundación Neruda la inaugura en el año 96) se encuentra su segunda colección de 600 caracolas, acompañada de un diente de narval de 2.15 m y una ostra gigante.
En las vigas del bar, están tallados los nombres de poetas amigos, junto a colecciones de pipas y zapatos…Como el bar quedaba bajo la habitación él decía que “dormía sobre ellos”.
La casa está dispuesta para recibir visitas para almorzar, como si nunca nadie se hubiese ido de ahí…Sin dudas es una casa muy lúdica, llena de juguetes del poeta, llena de poemas, llena de amor
Pablo Neruda, amaba Isla Negra, a ella le dedicó muchos poemas, la compartió con el gran amor de su vida, con quién salía a caminar por la playa de arena gruesa, recoger algas en la orilla, mirar las aves, sentir el olor del mar y el ruido de las olas que golpeaban casi la puerta de su casa…
“En mi casa he tenido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche.”
Pablo Neruda
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Restaurante de grato ambiente y buena atención. Cuenta con sector para fumadores y no fumadores, atendido...
contado por: juaniedith
Dir: Poeta Neruda s/n
Tel: 56-35-461284
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